12 octubre 2015

CHURROS

Ya sabéis que me gusta estar en continuo aprendizaje y me apunto a todos los cursos que puedo. Hace poco he estado realizando un curso de repostería, no lo he hecho aquí en Zamora, era fuera. Era un curso muy especializado porque estaba dedicado a las masas. A masas que van fritas. En concreto estaba dedicado a la elaboración de churros, porras y buñuelos.

Ese tipo de repostería tradicional que a grandes rasgos os cuento: se elabora una masa con unas características especiales, en cuanto a ingredientes y preparación y después se fríen en abundante aceite caliente.

Claro, las instalaciones eran una pasada y la maquinaria que había para realizar las recetas que nos enseñaron, eran maquinas muy especializadas.
Eran máquinas de hacer churros de la empresa Inblan. Lógicamente están enfocadas a prestar servicios a profesionales, no los podemos tener en casa, pero como en el curso, los alumnos hacíamos todo, también tuvimos que manejarlas. Al ser intensivo, estuve bastantes horas manejándolas, y me pareció súper fácil. Vamos, que me veía yo en una churrería ahí dándole a la masa y sacando churros como loca.

A pesar de la sencillez de la receta de los churros, una de las cosas más importantes que nos enseñaron era la calidad de los ingredientes. Y ya os digo yo, que el tener esas máquinas, también hace, porque como salían los churros de allí, si eran ¡perfectos!

Lo primero que teníamos que hacer era la masa. Tras mezclar los ingredientes de la receta, que básicamente era la misma para todas las elaboraciones que hicimos, salvo que se añadía más o menos cantidad de determinados ingredientes, se disponía la masa en una amasadora. Cuando vi aquella máquina, me acordaba de las masas que más trabajo me cuesta amasar, como la del roscón de Reyes. ¡Si yo tuviera esa máquina!
No os pongo las cantidades de las distintas recetas porque si no, os aburro, pero podéis seguir la receta de Churros caseros, del blog de mi amigo Alfonso: Recetas de rechupete

Me he centrado en hablaros más de los churros porque hoy en día es uno de los desayunos más presentes en los bares de cualquier ciudad de España. Y además os contaré que se está exportando muchísimo.

Por lo que he estado mirando en la web de esta maquinaria, Inblan hay exportaciones a muchísimos países y se adaptan a los gustos culinarios de sus habitantes. Además no importa cómo de grande, pequeño o diferente sea el negocio que existen máquinas de churros a medida para cada necesidad


Desde luego ha sido toda una experiencia churrera, la que he tenido en este curso que he hecho sobre masas fritas. Y si a vosotros os ha entrado el gusanillo y también queréis disfrutar de una experiencia así, en esta web tenéis  información sobre cursos presenciales y vídeos que explican cómo se utilizan las churreras profesionales.

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